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NO SOY

No soy una monja.
            No soy mi hija.
No soy mi conciencia.
        No soy mi empleada.
No soy mi dueña.
     No soy la que quiero ser.
No soy la sombra de mi padre.
     No soy la proyección de mi madre.
No puedo ser una puta.
         No puedo ser una heroína.
No puedo ser una genia.
    No quiero ser una boxeadora.
Nunca sería una mujer de larga cabellera.
        Nunca sería lo que no alcanzo
ni dejaría de ser lo que de mí me avergüenza.
          Nunca fui una persona débil.
Nunca seré lo suficientemente fuerte.

        No soy lo que pensás.

        No soy lo que te digo.

No soy, sin embargo, lo que no te doy a entender que soy.

Autor: @ConiglioFabian



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SOLO

Uno

Sólo uno solo.
Sin más.
Alrededor de nadie,
Rodeado por nadie.
Sin voces cercanas,
Sin rumores lejanos.

Solo.
La negación del par,
La nada en el tiempo.
El desierto neutro,
El silencio multiplicado
Por falta de palabras heredadas.
El grito sin destino,
El llanto sin emoción.

Vida hueca,
Vacío no buscado
Ni descubierto,
 Por falta de encuentros
Que lo delaten tal.

Ser nadie
Para nadie,
Solo ser yo
Para mí.

¿Hay algo más terrible incluso que no ser?

Autor: @ConiglioFabian



Quise ahorrar
todas las palabras posibles para ser taxativo
y quedé callado.

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PRIMER MES

Hace un mes abrí este espacio para compartir textos de mi autoría.
¿Qué mejor cosa le puede pasar a un texto que ser leído?
Fuera de mis cálculos, hoy cuento con 2.700 visitas.
Y esos son ustedes, que me están leyendo ahora.
Por eso creí justo escribirles para darles un GRACIAS enorme.
No olviden que cualquier sugerencia, devolución, comentario, serán bienvenidos y respondidos.
Un abrazo,
@ConiglioFabian

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LA MANCHA


Hospital Periférico. El espacio dividido en dos mitades separadas por una puerta: a la izquierda una camilla y una vitrina con remedios y elementos de primeros auxilios. A la derecha, un mural de prevención de accidentes domésticos y tres sillas en hilera para la sala de espera. En la silla de la izquierda, un anciano con grandes lentes y expresión semirrígida (como secuela de una hemiplejia) y unos papeles entres sus manos.
(El viejo esperando ser atendido, con temblequeos y tos. Está sentado arqueado hacia adelante. Al entrar el siguiente personaje, saca pecho y muestra una compostura normal. De manera intempestiva entra por la derecha, por donde está la puerta de entrada, una chica alta con grandes lentes de sol. Golpea la puerta del consultorio reiteradamente sin recibir respuesta. De pronto mira atrás y va a sentarse de un salto en la silla de la derecha, se acomoda los lentes de sol como vincha. Movediza, hace ademanes como queriendo buscar a alguien que le explique qué debía hacer para que la atiendan).
Chica (Acelerada) ―Hola. Están atendiendo, ¿no?
Viejo ―Buenas, señorita. Mire, la de la entrada me dijo que espere un rato que el doctor salía de cirugía y enseguida atendía.
Chica ―Ah, okey. ¿Y hace mucho que está esperando?
Viejo ―¿Eh?
Chica ―Si hace mucho que…
Viejo (interrumpiendo) ―No, diez minutos, nomás.
Chica ―¿Tiene que presentar esos papeles?
Viejo ―¿Eh? (aferrando los papeles sobre el pecho).
Chica ― Que si tiene que…
Viejo ―Ah, sí, controles de rutina. (Le surge un ataque de tos).
Chica ―Ah. Se lo ve bien...
Viejo ―Sí, sí. Estoy mejor que nunca. Fíjese que el estudio me dio todo negativo.
Chica ―¿Como un test de embarazo?
Viejo ―¿Eh?
Chica ―No, nada. (Pausa. Busca algo en la cartera).
Viejo ―Y usted, ¿un control?
Chica (Se sienta en el banco del medio). ―Estoy muy preocupada… Me salió una manchita acá en el costado. (Se levanta la remera a la altura de la cadera por un costado para mostrarle).
Viejo ―Ah… (No ve nada). Fíjese…
Chica ―¿Se da cuenta? ¡Estoy aterrada! Sólo pienso en mis hijos, ¡que se van a tener que criar solos!
Viejo ―Pobre… y ¿cuántos hijos tiene?
Chica ―¿Eh?
Viejo ―Que cuántos h…
Chica ―Ah, por ahora ninguno. Pero cuando la mancha crezca por todo el cuerpo voy a tener tres hijos.
Viejo ―Ah.
Chica ―O cuatro. Todavía no se.
Viejo ―Mire usted. Yo por suerte no tengo hijos. Por eso estoy en tan buen estado. Sino ya tendría una mancha más grande que la suya.
Chica (sorprendida) ―¿O sea que de verdad la vio? Porque a mí, la verdad, me cuesta un poco verla.
Viejo ―Es que debe tener problemas de la vista. ¿Usted tienes diabetes?
Chica ―No por ahora. Todavía no me lo diagnosticaron. Es que no conseguía turno. A la mañana trabajo y siempre me hacían los análisis de tarde. No desayunaba pero sí almorzaba. Sino no aguanto todo el día.
Viejo ―Pero entonces debe ser crónico lo suyo. Además la mancha no se ve fácil porque es del mismo color de su piel. Tiene piel color mancha… (Creyendo que la chica le habló) ¿Eh?
Chica ―No, no dije nada. Pero lo pensé… De verdad que escucha bien. ¡Y eso que podría ser mi abuelo!
Viejo ―¿No le dije que no tuve hijos?
(Mientras tanto, por la puerta interna del consultorio entra un médico residente joven, quitándose la bata y los guantes, ambos muy manchados de sangre).
Chica ―Perdone, lo había olvidado.
Viejo ―No se preocupe. ¿Y su marido cuántos años tiene?
Chica (Desencajada) ―¿¿¿Cómo quiere que tenga marido con esta mancha??? ¿A usted le parece fácil mi vida?
Viejo ―Disculpe.
Chica (Con mirada tierna) ―No se preocupe.
Médico (apoyado en la camilla) ―¡Siguiente!
Viejo ―no tener hijos me permitió viajar por todo el mundo.
Chica ―Ajá. (Mira hacia la puerta ante la llamada del médico).
Médico ―¡¡¡Siguiente!!!
Viejo ―¿Sabe a quién vi en Venecia?
Chica ―El médico.
Viejo ―¡No! A “Miqui Rush”, el de la película.
Chica ―Digo que llama el médico.
Viejo ―¡Ah, disculpe! Bueno, nos vemos. (Se levanta con dificultad, se endereza lo más que puede y entra).
Médico ―¿Qué le anda pasando abuelo?
Viejo ―Cómo le va doctor. Le traigo estos análisis que me había pedido el otro doctor, el canoso.
Médico ―Ah, sí. Me contó que usted tenía que venir. Déjeme verlos.
Viejo ―¿Eh?
Médico ―Que me deje v…
Viejo ―¡Ah, sí, sí, sírvase, doctor!
Médico ―Veamos… mmm… a ver… ajá… ups. Ay. Epa. Oooopa… ¡Uy!
Viejo ―¿Y doctor?
Médico ―El informe está fenómeno.
Viejo ―¿Sí?
Médico ―Ajá. Muy exactos los resultados, ni un error de puntuación ni de ortografía, párrafos justificados, sangría en cada uno de ellos. ¡Una pinturita! Lo que sí, usted tiene seis meses de vida.
Viejo ―¿En serio?
Médico ―Disculpe la franqueza, pero soy un profesional.
Viejo (Le da un nuevo ataque de tos) ―¿Seguro que no hay un error?
Médico ―¡Para nada!
Viejo (entusiasmadísimo) ―¡Gracias! ¡El mes pasado, su colega también me dio seis meses! Vengo el mes que viene sin falta. (Lo abraza y le da un beso en la frente).
Médico ―Perfecto abuelo. Tómese estas pastillas.
Viejo ―¡Para la tos?
Médico ―No. Mentoladas. Para la halitosis.
Viejo ―¡Gracias doctor, gracias! (Nuevos abrazos y besos. Se va renovado y feliz).
Viejo (A la chica) ―Un maestro. Que le vaya bien a usted.
Médico ―¡Siguiente!... (Entra la chica). ―Siguien…ta. (al levantar la vista y ver que era una chica).
Médico ―Pase, pase. ¿En qué la puedo apoy… en qué la puedo ayudar?
Chica (acercándose sensualmente) ―Mire mi mancha, doc.
Médico (Tragando saliva) ―¿Dónde la tiene?
Chica ―Acá. (Levanta lentamente la remera mostrando el costado). ¿Me la ve?
Médico ―¿Qué cosa?
Chica ―¡Ay! ¡Ji, ji, jí! ¡Qué ocurrente, doc! A todas las pacientes les dirá lo mismo!
Médico ―No crea, a la paciente que atendí recién en cirugía no le llegué a decir nada…
Chica ―¿Entonces soy sólo yo la agraciada… doc?
Médico ―¿Me dijo que tiene una mancha? Yo la verdad, no veo nada.
Chica ―¡Vamos doc, no me trate como una cualquiera! No hay peor sordo que el que no quiere ver.
Médico ―¿Eh?
Chica ―Dije que no hay peor sord…
Médico ―¡Ah, sí, ya entendí! Sólo que me quedé pensando que hay manchas que no se ven a la vista pero sí al tacto… por su rugosidad… entiende… Algunas hasta son cancerígenas y empiezan a emanar olores pútridos, entiende… aunque no se ven, se sienten.
Chica ― ¡Doc! ¿O sea que me tiene que tocar y oler para saber si tengo cáncer de piel?
Médico ―Lamentablemente, la ciencia todavía no ha encontrado otra manera…
Chica ―Pero doc, (mirando adelante y levantando un hombro de manera sexy)… ¿qué pretende usted de mí?

APAGÓN

@ConiglioFabian

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JUNTOS

Hace un tiempo estamos juntos
pisando los mismos pisos
corriendo las mismas horas
girando hacia un mismo lado.

La mirada al horizonte
Magnética línea infinita
Captó nuestra vista en ella
Tan lejos aunque tan cerca.

El tiempo nos dio los frutos
La sabia se complementa
Dos brotes rasgan la tierra
Las siembras y la cosecha.

El futuro está presente
No se vive, se planea
Los ojos hacia adelante
Los pies no tienen platea.

Descubrí que no miraba
Los ojos que me encendían
 Que  estaban en un costado
De frente si el cuello gira.

Cuánto tiempo irá pasando
De perder la maravilla
De absorber esa mirada
De fundirme en sus mejillas.

Y si miro hacia adelante
me veo solo en la vida
Añorando aquel deleite
de contemplar sus caricias.

Ya no pierdo más el tiempo
Construyendo mil castillos
Me sostengo en su mirada,
 Ella la sostiene en la mía.

Y juntos pisamos suave
Con los brotes la gramilla
Descalzos y sin cuidado
Felices dándonos vida.


Autor: @ConiglioFabian

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Con una palabra mía puedo describir un mundo.
Con un gesto tuyo, el universo.

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IMPREVISTO

Ensordecedor. Como una campana. Y yo dentro de ella.
Vi mi reflejo a través de la vidriera del bar. Y las voces mudas de una pareja que desde su mesa hablaban de mí. El calor del mediodía ardiendo en mi espalda no me permitió distinguir dónde se había alojado ese cuerpo extraño. No pude medir el tiempo que me llevó acostarme pesadamente sobre las baldosas de la vereda.

Lo que sí sé es que fui quedando pegado con el tibio adhesivo rojo que hasta ese instante  producía.

Autor: @ConiglioFabian


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(Lago del Desierto, El Chaltén. Santa Cruz, Argentina)

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LA ENTREVISTA

(Amplio living. Nicolás lo recorre y mira sin prisa todos los cuadros, diplomas y biblioteca. Viste traje).
(Entra por la derecha Carmen, vestida con una túnica hindú, con collares y el pelo suelto).
Carmen –Hola.
Nicolás (sorprendido) –Hola, mucho gusto.
Carmen (se acerca y estrecha su mano) –Igualmente. Soy Carmen.
Nicolás –Y yo el licenciado Nicolás Pérez Carrillas. Te consulto: ¿ya estará disponible tu
jefe? Me citó a esta hora por el cargo de Gerente de Diseño de la empresa.
Carmen –No es mi jefe.
Nicolás –La verdad me siento alagado que me haya convocado en su casa porque otras veces… ¿qué? ¿No trabaja para él?
Carmen –No. Vengo por la misma entrevista.
Nicolás –Ah. (Pausa). Linda vestimenta.
Carmen –Gracias. La compré en la feria. De oferta.
Nicolás -¿Cuestiones religiosas, culturales…, una promesa, estrategia atencional?
Carmen –Comodidad. Me ventilo más fácil. Puedo dormir más si no tengo que pensar qué ponerme o cómo peinarme al levantarme.
Nicolás –Ya veo. Buen punto. Yo, la verdad estoy un poco nervioso. Estuve en muy buenos puestos en empresas internacionales, pero nunca en uno con la importancia de la Rotemberg & Company.
Carmen –Por suerte yo no estoy condicionada porque nunca trabajé en otra empresa. A propósito, ¿licenciado en qué me dijiste que eras?
Nicolás –No le dije. Licenciado en Recursos Humanos, Diseño y Proyección Internacional. También estoy haciendo una maestría en Estrategias tecno-corporativas. Y un curso de diseño de páginas web. Y otro de telemercadeo orientado a las nuevas políticas navieras para la Comunidad Europea. El sábado termino un curso por Skype.
Carmen -¿De marketing o algo así?
Nicolás –No, de escritura teatral. Para diversificar los conocimientos. Lo leí de un gran CEO. Bueno, ya no hablemos más de mí. Y usted, ¿licenciada en qué?
Carmen (Ríe estrepitosamente) -¿Licenciada? Nooo. Apenas terminé la secundaria. La verdad siempre me mantuvo mi familia. Lo que sí, leo mucho, me relaciono con mucha gente, viajo mucho y tengo sobre todo una gran, pero gran intuición. Pero nada más que eso.
Nicolás –Disculpe, sin ofender, pero me llama la atención que haya llegado a esta instancia de la preselección para este puesto que, obviamente no se le ofrece a cualquiera.
Carmen –Y bueno, tal vez, ¡tráfico de influencias! (ríe) No, jajaja, era un chiste.
Azcurra (Entra por la izquierda) –Buenas noches señores. Soy El licenciado Federico Azcurra, jefe de contrataciones de la Rotemberg & Company, empresa a la que aspiran ingresar como Gerentes de Diseño. Pero, como saben, sólo uno de ustedes lo podrá lograr. Por eso los citamos en mi casa, porque con mi equipo consideramos que en ambientes no laborales es donde mejor se conocen a las personas. ¿Están de acuerdo en seguir con la entrevista?
Nicolás –Je, en mi caso, licenciado, no tengo problema. Leí lo suficiente sobre las nuevas corrientes que propician dinámicas como las del “casual day” a los efectos de trabajar mecanismos alternos con los empleados de las grandes corporaciones. Sé que la exigencia de este puesto se corresponde con la magnitud de la empresa que lo requiere. Por mí, debe despreocuparse, je. No se la señorita, (mira a Carmen) con todo respeto, si podrá afrontar la prueba.
Carmen –Gracias por lo de señorita, Nicolás. ¿No te ofende que te diga por tu nombre en lugar de llamarte por tu título?
Nicolás –En absoluto. Me remonta a mis años mozos.
Carmen –¿Trabajaste en un bar?
Nicolás –Con todo respeto, no tuve el gusto.
Carmen –¿El gusto? Juaaa. La verdad que hay que tener mal gusto para tener el gusto de depender de los antojos de los comensales y sin embargo atenderlos fingiendo con la mejor sonrisa.
Nicolás –Mire licenciado, creo que su tiempo es muy valioso y no quisiéramos distraerlo con nuestras pláticas inconducentes.
Azcurra –En absoluto, caballero. Disfruto y me solazo en el nivel de competitividad que denoto en sus “pláticas inconducentes”.
Nicolás –Con el debido respeto, licenciado, espero no haberme expresado de manera incorrecta al tratar de inconducente la amable charla con la señorita. Tampoco me mueve el afán de la competencia deshumanizadora, muy por el contrario, creo que al mantener las formas, trato también de ofrecer el mayor de los respetos con quienes me relaciono.
Azcurra –Bien, si me permiten…
Nicolás –Adelante, nomás, licenciado.
Azcurra –Como les decía, si me permiten, pasaremos a la primera parte de esta extensa entrevista. Comenzaremos con un examen proyectivo. Digo una palabra alternando con cada uno de ustedes y en un segundo deben decir otra que les salga espontáneamente.
Nicolás –Je, esto se pone interesante. Felicitaciones licenciado.
Azcurra –Bien, entonces comienzo. Ante la primera palabra, completa Carmen, ante la segunda Nicolás y así sucesivamente. Recuerden que no deben pensar, sólo responder.
Nicolás (refregándose las manos) –Espero poder responder con rapidez y no pisar el palito, je.
 Azcurra –Empecemos: “loción”.
Carmen –“Camello”.
Azcurra –“Ventilador”.
Nicolás –Emmm… “limpio, aire, luz”.
Azcurra –Una sola palabra, Nicolás.
Nicolás –Sí, perdone licenciado, me traicionó la emoción. Espero no haber defraudado sus expectativas… digo, las expectativas de la empresa.
Azcurra –Seguimos. “Parlante”.
Carmen –“Camellos”.
Nicolás (interrumpiendo) -¡Ya lo dijo, ya lo dijo!
Azcurra –Nicolás, por favor, es un test proyectivo. Si a Carmen dos palabras distintas le sugieren la misma palabra, usted no se preocupe. ¿Estamos?
Carmen –Aparte eran otros camellos distintos. ¿Cómo se llaman los que tienen dos jorobas?, ¿o eran los que tienen una sola joroba?
Azcurra –Bueno, no importa. Pasamos una palabra más para cada uno y será suficiente.
Nicolás –Entendido licenciado. Soy todo oídos.
Azcurra –“Externocleidomastoideo”.
Carmen –“Cigarrillos”.
Azcurra –“Prisión”.
Nicolás –“Libertad”. ¡No, no, no!, ¿puedo cambiar? Se me ocurrió una mejor.
Azcurra –No, no se puede Nicolás. Pero no se aflija. Lo está haciendo muy bien.
Carmen –Este ejercicio me dio ganas de fumar. ¿Puedo salir a fumarme un Camel?
Azcurra –Vaya, la esperamos.
(Sale Carmen).
Nicolás –Con el debido respeto, licenciado, ¿le puedo formular una pregunta?
Azcurra –Pregunte nomás con confianza.
Nicolás –No sé muy bien cómo encuadrar la pregunta… Sería… no se… verá…
Azcurra –¿Por qué son tan diferentes los dos perfiles que quedaron finalistas para el puesto?
Nicolás –Algo así.
Azcurra -¿Y usted qué pensó al respecto?
Nicolás –¡Ah! ¡Ya entendí, y los felicito, los fe-li-ci-to! Lo ví en alguna película. Ya me parecía. ¡Me ponen a prueba con una actriz que finge ser otra candidata y a partir de allí me evalúan! ¡Magistral! ¡No caí en la trampa pero fue magistral de todas maneras! ¿Hubo otros candidatos antes que yo y que no se hayan dado cuenta?
Azcurra –Nicolás, le juro por lo que más quiero que Carmen no es ninguna actriz de reparto como usted maquina. Me parece que vio muchas películas, amigo…
Nicolás –No creerá que pierdo mi tiempo en distracciones superfluas, por favor. Y disculpe mis maquinaciones. Tal vez me juegue en contra la ansiedad que tengo por obtener este puesto, para el que creo, modestamente, estar preparado.
(Entra Carmen)
Carmen –Perdón. ¿Seguimos? (se sienta).
Azcurra –Sí, por favor. En este segundo momento cada uno va a elegir el nombre de una fruta con la cual se identifique.
Nicolás –Perfecto. Para esto soy bueno. Je, esto me gusta.
Azcurra –Bien, empezaremos. La fruta puede ser… (Carmen se acomoda en la silla)… ¿qué es ese sonido? (Pausa)… ¿Y ese olor?
Nicolás -¿Qué sonido?, ¿qué olor? No siento nada.
Carmen (Señalando a Nicolás) –Fue él.
Nicolás -¿Qué? ¡Yo no hice nada!
Azcurra –Nicolás, ¿está diciendo la verdad?
Nicolás -¡Por favor señor mío! ¿A usted le parece que tengo aspecto de ser esa clase de personas? Con el debido respeto, ¡no me ofenda!
Azcurra –¿Esa clase de personas qué? ¿Que no dicen la verdad o que emanan flatos?
Nicolás -¡No! ¡Que no dicen la verdad!... ¡ni que emanan flatos en público!
Carmen –¿O sea que yo sí tengo ese aspecto?
Nicolás -¡Por favor señorita, no me haga perder la paciencia! ¡Seamos realistas! ¡Si acá hay alguien que tiene el talante para el puesto, indefectiblemente soy yo! ¡Esa toga de medio pelo no la hace ni creativa ni mucho menos respetable para una empresa como esta! ¡Y esos pelos, que más que pelos son chuzas! ¡Por favor! Y usted, licenciado, ¡no me diga que este pajarraco puede ser “Gerente de Diseño” de su empresa si no puede diseñar su propio vestuario! ¡Por favor! ¡Con el debido respeto! Estoy desilusionado, de-si-lu-sio-nado. Me voy, porque creo que me merezco un lugar mejor. Muchas gracias y buenas noches. (Se va).
Azcurra (Pausa) –Sorprendido. Ganaste la apuesta.
Carmen –Yo te decía, el de ayer le ganó por lejos. Una Rotemberg si hay algo que tiene es intuición.

                        @ConiglioFabian
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